Ayahuasca, la soga de los muertos


En quechua, Ayahuasca puede descomponerse en dos palabras: Aya (muerto, espíritu) y Waska (soga, cuerda). De esta manera los lingüistas han llegado a interpretar el término como “la soga de los muertos”. Para los chamanes andinos significa la cuerda que permite al espíritu salir del cuerpo sin que este muera.

El Ayahuasca es una combinación de plantas cuyos orígenes se remontan a milenarias culturas de la Amazonia (Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil).

Pero ¿para qué sirve?

Es una herramienta para el autoconocimiento. Actualmente, sigue siendo estudiada por médicos, farmacólogos, psicólogos y psiquiatras de todo el mundo para ayudar a las personas a romper con los procesos y hábitos dañinos para sí mismas y para otros. Su uso en tratamientos de desintoxicación y adicciones lo vuelven como uno de los tratamientos más punteros para las drogodependencias.

Desde hace miles de años, sin exagerar, la ayahuasca ha mostrado ser una terapia muy efectiva en el campo de la psiquiatría y la psicología en el tratamiento de la depresión y la ansiedad así como los problemas de personalidad y la esquizofrenia.

Esta compleja farmacología descubierta por las culturas amazónicas hoy se puede explicar racionalmente: estaría relacionada con la sinergía existente entre diversos alcaloides que producen alucinaciones; y al mismo tiempo presenta una escasa toxicidad demostrada por diversos y ya numerosos estudios científicos.

En la novela podrás conocer una experiencia con Ayahuasca que experimenta el protagonista, Ataw Wallpa. ¿Lo vas a acompañar?

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *