¿Los incas ablandaban las piedras? 1


Cuando uno se detiene frente a estas inexplicables construcciones, surge la pregunta trascendental:

¿cómo lo hicieron?

Historiadores, arquitectos, ingenieros y todo un cúmulo de científicos de diversas disciplinas se cuestionan cómo los andinos (Incas, Tiwanakotas, etc.) lograron labrar la piedra con la facilidad aparente con que se modela el barro.

Y no sólo hablamos de la complejidad en la forma sino que la incertidumbre se extiende al tamaño. Moles que pesan toneladas y toneladas fueron transportados desde yacimientos lejanos, esculpidos y encajados a la perfección. Tan perfecta es la unión que ni una hoja de afeitar entra en ella. Y lo he verificado personalmente.

Hay quienes prefieren decir que una civilización anterior a las culturas andinas habría construido todo eso:

El investigador norteamericano Brien Foerster ha estudiado varias de las culturas del antiguo Perú y Bolivia, sostiene que hace más de 10, 000 años existió una civilización con conocimientos tecnológicos avanzados que construyó varios de los monumentos megalíticos que encontramos en el Valle Sagrado de los Incas en Cuzco (Perú) y en Puma Punku y Tiahuanaco (Bolivia).

No niego que puede ser posible, pero esta teoría suena a lo que en literatura se conoce como Deus ex machina. Para los que no se acuerdan, Deus ex machina significa «dios surgido de la máquina», y se origina en el teatro griego y romano, cuando una grúa (machina) introduce una deidad (deus) proveniente de fuera del escenario para resolver una situación.

Actualmente, cuando un autor no sabe cómo resolver la historia que escribe acude a un “deus” que lo resuelve todo. Así, como no sabemos explicar cómo nuestros antepasados trabajaron la piedra, es más fácil argumentar que fue otra civilización anterior.

Quizás uno de los factores claves para entenderlo es destruir nuestro concepto de que las piedras han sido “transportadas” y “esculpidas”. Después de todo, ¿quién ha dicho que las han transportado y esculpido?

Por ejemplo, un sacerdote, el padre Jorge Lira, recogió diversas leyendas de varios pueblos donde explican que habían dos plantas que podían convertir la piedra en barro. “Los antiguos indios dominaban la técnica de la masificación –afirmaba el padre Lira– reblandeciendo la piedra que reducían a una masa blanda que podían moldear con facilidad.

El sacerdote realizó varios experimentos mezclando hojas de coca con el arbusto Jotcha y llegó a conseguir que una sólida roca se ablandase hasta casi licuarse. Sin embargo, no logró volver a endurecerla, por lo que consideró su experimento como un fracaso. Pero, a pesar de esa parcial decepción, el padre Lira si logró demostrar que la técnica del reblandecimiento era posible.

Otra teoría igualmente interesante surge a miles de kilómetros de distancia, en Egipto. El investigador francés Joseph Davidovits ha dedicado su carrera al estudio sobre materiales geopoliméricos, considerados como los más revolucionarios para la industria científica desde la invención de los plásticos.

En 1988, el doctor Davidovits publicaba, en coautoría con Marguie Morris, el libro The Pyramids: An Enigma Solved (Dorset Press, Nueva York, 1988), obra fundamental para comprender la técnica del reblandecimiento pétreo en el antiguo Egipto. En ella, Davidovits expone numerosos ejemplos de construcciones de los faraones egipcios realizadas reblandeciendo la piedra, modelándola y posteriormente volviéndola a endurecer una vez era colocada en su emplazamiento definitivo. Más aún, el doctor Davidovits muestra análisis microscópicos y de rayos X de piedras en cuyo interior han sido descubiertos cabellos, bolsas de aire, fibras textiles, etc.

http://www.youtube.com/watch?v=znQk_yBHre4

Quizás la respuesta si hizo esperar durante mucho tiempo porque simplemente no supimos formular bien la pregunta. Es posible que aquellas ciclópeas piedras nunca fueron transportadas como tal sino simplemente que se llevaba un montón de “cemento” y se modelaba in situ.


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