Momias que aconsejaban a los vivos


 

Decir en la época de los incas que “los muertos no hablan” hubiese significado una ofensa terrible. Para los Incas, las momias de los soberanos conservaban todas las virtudes de una persona viva. Con la ayuda de sus sacerdotes, las momias, eran capaces de pronosticar el futuro y dar consejo a los vivos sobre los cualquier asunto. Como criaturas vivas, seguían a cargo de sus familias o panacas y a quienes debían mantener mediante el trabajo de grandes porciones de tierras e intercambios de bienes a su nombre.

En la actualidad no contamos con ninguna de las momias de los soberanos incas. Con la llegada de los conquistadores españoles, estos mallquis fueron perseguidos y finalmente confiscados en el marco de la extirpación de idolatrías.

Sin embargo, sí quedan algunos relatos de los primeros cronistas que fueron testigos oculares de las momias y escribieron al respecto:

Cronista Polo de Ondegardo:

“Cuando descubrí el cuerpo de Pachacuti Inga que fue uno de los que yo envié al Marques de la Ciudad de los Reyes que estaba embalsamado e también curado como todos vieron […]”

 

Cronista Acosta:

“Estaba el cuerpo entero y bien aderezado con cierto betún que parecía vivo. Los ojos tenía hechos de una telilla de oro, tan bien puestos que no le hacían falta los naturales; y tenía en la cabeza una pedrada que le dieron en cierta guerra. Estaba cano y no le faltaba cabello como si muriera aquel mismo día haciendo más de 60 u 80 años que había muerto”

 

El Inca Garcilaso de la Vega:

“Los cuerpos momificados estaban tan intactos que no les faltaba ni el pelo, párpados ni cejas. Llevaban las mismas vestimentas que llevaron en vida con llautus (apero deformador del cráneo) sobre sus cabezas. Permanecían sentados en la típica postura india […] recuerdo que toqué el dedo de Huayna Capac. Estaba duro, rígido como el de una estatua de madera. Los cuerpos pesaban tan poco que cualquier indio podría llevarlos en sus brazos de casa en casa o sobre sus espaldas. Los llevaban así vestidos por calles y plazas sobre unas andas y a su paso, los indios se arrodillaban y hacían reverencias con gritos y lágrimas, e incluso muchos españoles se quitaban el sombrero a su paso”

Si bien no se ha encontrado ninguna momia de algún Sapan Inca, o Único Señor, sí han sido halladas momias de niños en picos de elevada altura. Estos niños fueron parte de una ritual llamado Capaccocha. Existe divergencia en el significado de esta palabra pero casi todos los historiadores concuerdan en que este ritual sólo sucedía en épocas de crisis o grandes cambios. Suponen que era un intento por hablar con los dioses y establecer una “comunicación”, una relación bilateral y complementaria, como todas las cosas en la cosmovisión andina.

En la novela, verás una recreación de este ritual desde el momento que el niño o la niña eran elegidos y luego transportados hasta la montaña donde se convertirían en seres sagrados.

 

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